Thursday, September 26, 2019

La malaria es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que afecta actualmente a más de 200 millones de personas y mata a casi medio millón de personas cada año, en su mayoría niños.

La enfermedad está causada por el parásito Plasmodium, que infecta a los seres humanos a través de la picadura y crece en el hígado y en los glóbulos rojos de nuestra sangre. 

La revista Science ha publicado el pasado 30 de agosto la validación de una nueva diana terapéutica que ofrece nuevas esperanzas para tratar y prevenir la propagación de esta enfermedad.

Esta relevante investigación, fue desarrollada por un equipo multidisciplinar internacional de científicos, liderado por la Universidad de Glasgow con el profesor Andrew Tobin y con la participación de Gonzalo Colmenarejo, Bioestadístico Senior del Instituto IMDEA Alimentación.

Este hallazgo permitirá desarrollar un fármaco que detenga la actividad de una proteína esencial llamada PfCLK3, que controla la producción/actividad de otras proteínas que están involucradas en mantener vivo al parásito. Al inhibirla, el parásito no puede producir muchas de las proteínas que necesita para sobrevivir, y los medicamentos pueden matar eficazmente al parásito de la malaria, lo que no sólo evita su propagación, sino que también ofrece la posibilidad de tratar la enfermedad en humanos.

Gracias al análisis bioestadístico y quimioinformático del screening de los compuestos, realizado por Gonzalo Colmenarejo, los científicos han podido identificar un compuesto potente y específico que permitirá desarrollar una nueva familia de fármacos antimaláricos.

Gonzalo destaca que: “El hallazgo ha demostrado que el valor diferencial de esta nueva investigación reside en la posibilidad real de matar a los parásitos de múltiples especies de Plasmodium y en las distintas etapas de su desarrollo; no sólo hemos descubierto una cura potencial para la malaria, sino también una forma de detener la propagación de la malaria de persona a mosquito, evitando la transmisión a otras personas".

El estudio ha sido financiado por Wellcome, The Medical Research Council (MRC) y Tres Cantos Open Lab Foundation. El trabajo se realizó en colaboración con GlaxoSmithKline, la Universidad de California, la Universidad de Leicester, Royal Melbourne, Instituto de Tecnología, la Universidad de Oxford y la Unidad MRC de Gambia.

La información científica que se ha generado sobre esta investigación son datos de carácter abierto lo que contribuye a acelerar y favorecer el desarrollo de medicamentos contra la malaria.

En mayo de 2010, la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) a través del grupo Medicines for Malaria Ventures (MMV) materializó el acceso a 13.500 moléculas con actividad anti-malárica in vitro, que han permitido incentivar la investigación para el descubrimiento de nuevos fármacos frente a la malaria. Por otro lado las estructuras químicas y los datos de ensayos asociados a estos compuestos se almacenan ahora en las principales páginas web científicas públicas, incluyendo el Instituto Europeo de Bioinformática, la Biblioteca Nacional de Medicina y el Collaborative Drug Discovery.

En paralelo varios laboratorios y grupos de investigación participan también en un nuevo proyecto abierto de descubrimiento de fármacos para la malaria, utilizando una nueva idea

denominada «Open Notebook Science», cuyo objetivo es permitir que las notas del investigador estén disponibles públicamente online, junto con toda la información bruta, datos procesados y cualquier otro material relacionado.

¿Qué aporta este nuevo hallazgo en la lucha contra la malaria?

El parásito de la malaria existe en los seres humanos en diferentes formas. Cuando el parásito entra en el cuerpo humano a través de la picadura de un mosquito, el parásito se dirige al hígado y en esta etapa el parásito crece dentro de sus células y se divide en muchos miles de parásitos. Estos nuevos parásitos se liberan en el torrente sanguíneo e invaden nuestros glóbulos rojos (las células que transportan oxígeno en nuestro cuerpo).

Cuando el parásito invade los glóbulos rojos, comienza la etapa de la enfermedad que provoca los síntomas de la malaria, y que puede provocar la muerte de la persona infectada en casos graves.

La siguiente etapa del parásito es convertirse en parásitos masculinos y femeninos. Esto ocurre sólo con un pequeño número de parásitos, pero es una etapa importante porque son estos parásitos machos y hembras - los llamados gametocitos - los que pueden infectar a los mosquitos.

Cuando un mosquito pica a una persona infectada y toma una muestra de sangre, toma además los gametocitos masculinos y femeninos que se convierten en gametos. Luego, en el intestino del mosquito, el gameto macho fertiliza el gameto hembra para generar un nuevo parásito en movimiento capaz de infectar al mosquito. La multiplicación de parásitos en el exterior del intestino produce nuevos parásitos infecciosos que pueden migrar a la glándula salival del mosquito, donde pueden ser liberados a la siguiente persona a través de la picadura del mosquito infectado.

Es importante destacar que la inhibición de la proteína PfCLK3 puede matar al parásito en las tres etapas de su ciclo de vida: en el hígado, en los glóbulos rojos y al prevenir la formación de gametocitos masculinos y femeninos. Esto significa que se prevé que el fármaco tratará con éxito a las personas con malaria, aliviando los síntomas y previniendo la transmisión de la enfermedad.